El ascenso y caída del Galaxy Note 7

La noticia de que el Galaxy Note 7 dejará de ser producido por Samsung ha dado la vuelta a internet. El problema de combustión espontánea que presenta el terminal ha hecho que la compañía Coreana retire del mercado el dispositivo que planeaba hacerle cara al iPhone 7. Pero el desastre que resultó de esto apenas comienza para la compañía, pues se enfrentará a un problema de branding serio para sacar del limbo a esta división de phablets.

Para nadie es un secreto que la multinacional Coreana es casi un sinónimo de Android actualmente. Desde su serie Galaxy tradicional hasta sus phablets Note, la compañía ha sabido labrarse una reputación por la calidad de sus productos. Calidad que hoy es cuestionada por una cantidad inmensa de usuarios debido a los problemas que presentaron sus equipos Note. La marca sufrirá un revés del que será difícil levantarla sin duda.

Enfrentarse a la pérdida de confianza de tus consumidores es una de las cosas más difíciles que puedes encontrar como marca y resarcir esa percepción puede tomar meses o años dependiendo de qué tan arraigada sea la emoción asociada al suceso. Quizá este año sea uno muy difícil de cerrar para Samsung. La gente preguntará “¿ese es el modelo que explota?” no por malicia, sino por mero desconocimiento.

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Rara vez este tipo de noticias salen de la carcasa de los medios especializados pero cuando lo hacen, es difícil que los consumidores finales de todo tipo no lo asocien a la marca inmediatamente. Hacer branding tiene que ver en gran medida con las sensaciones, percepciones o emociones que causa cierto producto o servicio. No será raro que durante los próximos meses las personas eviten la estantería de Samsung en cualquier distribuidor por esta idea subconsciente sobre la marca.

¿Algo rescatable de todo esto? El proceder de Samsung respecto a esta falla en sus equipos. Toda compañía que intente gestionar su marca de manera adecuada tiene que tener por lo menos un análisis de situaciones o casos de emergencia donde se necesite tomar acción para contrarrestar un daño a la marca.

El gigante asiático no es la excepción y ante los problemas ocasionados a sus usuarios, decidió reemplazar los equipos. Cualquiera puede entender una equivocación y no hay que mencionar el grato placer que genera el recibir un equipo completamente nuevo. Pero cuando esos mismos smartphones de reemplazo adolecen del mismo problema que los anteriores, ninguna disculpa es completamente aceptable. Samsung optó por tratar de minimizar el daño al usuario y absorber el coste económico al detener la producción y distribución de su producto Galaxy note 7. Ante el desastre, esto es lo único inteligente que podía hacer realmente la compañía.

Hoy se muere un dispositivo al que muchos habían postulado para ganar el trono de “el mejor smartphone jamás creado por Samsung” y también uno que parecía cumplir las expectativas de tener todo lo que un Android de gama alta podría contener. Pero con la caída del Galaxy Note 7, es probable que también veamos la caída de la serie Note. Samsung podría atreverse a desaparecer esta división para construir otra que no lleve el estigma negativo encima.

Cualquiera que sea el siguiente movimiento de este fabricante, lo cierto es que apenas comienza su carrera por recuperar la lealtad de quienes defraudó con su último “Flagship”. Samsung tendrá que hacerlo extraordinariamente bien con el próximo terminal de gama alta que lance al mercado para combatir este revés de branding.

Si tienes problemas para entender a tu audiencia o tu marca ha recibido daño por mala administración o productos defectuosos, lo mejor es que consultes un profesional dedicado al branding que te ayude a diseñar una estrategia adecuada para contrarrestar este efecto. De lo contrario podrías hacer más daño a tu marca en lugar de ayudar a sanarla.

HypeMedia Redacción